Todos tenemos claro cómo se llama cuando dejamos a nuestra pareja o ella nos deja a nosotros. Pero... ¿cómo llamamos a ese delicado momento en el que ese amigo o esa amiga se aleja de nosotros hasta un lugar donde no podemos alcanzarle? Intentas llegar a situarte en el mismo sitio que hace un tiempo pero hay una distancia, invisible, pero...ahí está. Que no deja salvarla por ningún recodo y no llegas a ese sitio que antes, sí, en parte, te pertenecía. A su corazón.
Creo que así como el cuerpo humano tiene necesidad de cada órgano para sobrevivir, nosotros precisamos de ciertas cosas para hacerlo también, eso nos lo ha dejado claro miles de sucesos de este tipo.
Pienso que el corazón nace como una página en blanco, se va escribiendo y llenando conforme pasan los años, y cada vez que una persona te abandona, miente, engaña, te utiliza, en general, te hiere; se arranca ese trozo de papel. SU trozo de papel. Pienso en momentos como estos que el corazón es como la hoja de papel, tiene un fin, un tope, se le acaban los huecos en blanco, por culpa de trozos arrancados, tachones, borrones y cuentas nuevas...
El corazón se consume al igual que el papel, se despedaza y desfragmenta, al igual que este material.
Quizá deberíamos de empezar a escribir a lápiz. Nada de boli. Nada de impregnar nuestra hoja de nombres que vuelan cada poco tiempo o que están por estar.
Pongámoslos con un lápiz y tengamos la goma cerca, porque por desgracia este mundo te irá obligando a utilizarla. Inventemos correctores para el corazón cuando nos equivoquemos y utilicemos el boli y lo marquemos a fuego.
Inventemos la manera, de hacer que nuestra alma no sufra por estos fragmentos que se van, especialmente cuando no hay más remedio y hay que hacer como con las tiritas, arrancarlas de cuajo para sentir menos dolor.
Mi alma, está llena de sueños imposibles.
¿Un corrector para el corazón?
No.
Lo que yo necesito es borrar aquel nombre...que grabé a fuego en mi hoja de papel un día y por el que hoy mi corazón está sufriendo...
Para vosotros...no tendrá ningún sentido. Para mí...tiene todo el del mundo.
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